Esta historia, que viene de lejos pues, desde los años 50, generaciones de esta familia se han dedicado al comercio textil… tiene en la actualidad dos protagonistas: María José y Alberto del Pino;

Cuando María José del Pino era pequeña quería ser como Lina Morgan.
Le encantaba verla por la tele y esa forma en la que transmitía a través de la cámara. Pero el destino, caprichoso siempre, le tenía preparado otra forma de comunicar con la gente… LA MODA.
Ser la primera niña después de seis hermanos varones hizo que su padre, Alejandro, comenzará a compartir con su “chata” ya a edad temprana, su pasión por los “trapos”.
Fueron años de muestrarios, aprendizaje duro y mucha tela que cortar nunca mejor dicho.
Miles y miles de kilómetros recorridos codo a codo buscando esas pequeñas joyas en forma de vestido, blusa o pantalón que tan contentas hacían a sus clientas.
Y así fue como María José, dejó atrás su carrera de magisterio para dedicarse a su verdadera pasión.
Algo que sin duda sus clientas, acabarían agradeciendo.
 Ya nunca enseñaría matemáticas o inglés, pero se convertiría en una experta en sacarte el mejor partido y sobre todo a mostrar como tu personalidad y fisionomía son los que eligen un vestido y no otro.
Y ahora, hablemos de Alberto del Pino, hermano pequeño y socio de María José.
Nadie en la familia jamás imaginó el buen tándem que acabarían haciendo el benjamín con la cómica de la casa.
Juntos, se complementan como esas dos medias naranjas que todos buscamos, en modo empresarial claro.
Desde el principio los dos estaban convencidos que la filosofía de la empresa se basaría en la satisfacción de las clientas, y para ello, viajan periódicamente buscando la mejor calidad de tejido y las últimas tendencias en moda.
Esto, unido al gran equipo humano de sus tiendas,consigue un trato profesional y personalizado,ajustado a precios para todos los bolsillos.
Está comprobado, quien nos prueba… repite.
No dejes pasar la oportunidad de conocernos.
Te esperamos.